Deporte y homosexuales, un largo camino por recorrer

Durante estos días en que Madrid se ha convertido en la capital mundial de la celebración del Orgullo Gay, todo aparece teñido del color de la bandera de la homosexualidad. El World Pride Madrid 2017 hará historia en nuestro país y sobre todo en nuestra capital, y cuando todo el mundo celebra la normalización, aceptación y la tolerancia hacia el colectivo LGTB, me pregunto si en esta cuestión todos remamos hacia el mismo lado, o aún nos queda un arduo camino por delante.

Obviamente, lo segundo, sobre todo si lo vemos desde el tema principal de este blog. El deporte y la homosexualidad masculina o femenina nunca han sabido llevarse bien, ni siquiera tolerarse a la hora de salir del armario. La gran mayoría de los deportistas que han sido capaces de encontrar el valor de salir al público y declarar su homosexualidad, han visto como sus carreros iban decayendo lentamente, e incluso podemos encontrarnos con algunos casos de posible suicidios. Un asunto bastante triste que parece que cada vez tiene menos posibilidades de repetirse, pero que no ha conseguido que los deportistas gays hablen de sus gustos sexuales libremente ni en público.

Y es que parece que el ser gay es un tema tabú en algunos deportes de esos que se consideran muy “machos”. Me viene a la mente el rugby, el fútbol americano, y nuestro tan venerado fútbol, en el que en un principio nada tenía que ver con usar la fuerza bruta ni ninguna de esas supuestas cualidades que tenían los hombres muy hombres; pero con el tiempo, los futbolistas se han hecho personas tan célebres y públicas, que parece que son la inspiración de muchas generaciones de chicos jóvenes, y ¿cómo iban a inspirarse en unos cuantos mariposones? Ni hablar del peluquín.

Pero muchos o pocos, lo cuenten o no, o lo sepamos o no, la homosexualidad no entiende de edad, de sexo, ni mucho menos del deporte que se practica. Y jugadores de fútbol y de rugby que han salido del armario han sido unos cuantos, aunque, curiosamente, parece ser que en el panorama español nunca ha sido así. Me cuesta creer que entre tanto club y entre tanto jugados, titular o canterano, no haya ningún futbolista homosexual, aunque si lo hay y no quiere contarlo, pues también me parece bien; aunque entonces, no estaríamos teniendo este debate, o más bien podríamos ir a la fuente directamente y preguntarle por qué el fútbol no se considera deporte para gays.

Sin embargo, hay otros en los que, simplemente por expresar tus gustos sobre él si eres hombre, ya te tildan de maricón, al igual que en los anteriores llaman marimacho a cualquier mujer que sea aficionada a ellos. Me refiero por ejemplo a la gimnasia, al patinaje sobre hielo, o a cualquier otro que implique alguna disciplina artística; al parecer, al mundo del deporte no le parece que de machos nada que tenga que ver con el arte ni con usar el cuerpo para otra cosa que no sea lograr rapidez o potencia. Por supuesto, nada de gays en boxeo, halterofilia o levantamiento de pesas, aunque haya una categoría femenina en cada uno de esos deportes; pero no se tienen en cuenta, más bien se han creado como un detalle hacia las mujeres, que por supuesto no pueden ser muy femeninas si quieren practicarlos: seguro que son todas lesbianas.

Pero dejando estereotipos y polémicas a un lado, la organización del World Pride Madrid ha puesto a la disposición de los asistentes numerosas competiciones deportivas para disfrute de todos ellos. Precisamente el atletismo, la natación, el rugby y el fútbol serán las disciplinas encargadas de unir a sus participantes sea cual sea su preferencia sexual, y aunque muchos digan que: ¡bah, no importa, esto es sólo el Orgullo Gay!”, ojalá esa normalización llegue un día al mundo del deporte profesional.

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